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Nuestras Historias

Seth Meyers nos cuenta la problemática de escribir guiones de comedia

Este actor salió de Saturday Night Live para convertirse en escritor y rey del late night
dom 23 abril 2017 11:07 PM
Seth Meyers
Seth Meyers Andy Samberg

En la nueva serie Documentary Now! se ha dado el gran gusto de su vida: el poder dedicarse a escribir los guiones sin tener que aparecer delante de las cámaras. Y es que, aunque su rostro se ha vuelto popular gracias a su trabajo en Saturday Night Live y a sus logros en Late Night, el programa de entrevistas de la medianoche norteamericana en el que ha sucedido a grandes como Jimmy Fallon, Conan O'Brien y David Letterman, Seth Meyers es mucho más feliz haciendo reír desde detrás de la computadora.

En la nueva temporada de Documentary Now! , ha dejado que sean sus colegar Bill Hader y Fred Armisen los que, desde la pantalla, den vida a sus ideas y a la parodia de famosos documentales. En entrevista, el conductor que se burla del don de saber conducir.

No pareces hacerle honor a la leyenda que dice que detrás de todo gran comediante se esconde un maniatico depresivo que bebe de más y que usa drogas para mantener su nivel de energía...

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Es cierto, no sé si es una cosa generacional pero pero cuando me tocó participar de SNL el elenco era relativamente pequeño, y no sé si se lo puedo atribuir a Amy Poehler, pero las estrellas del programa es toda gente adorable. Creo que también se debe a que Lorne Michaels ya era grande y tenía hijos cuando yo estuve allí. No era un muchacho de 27 años. Tenía hijos y eso supongo que le volvió un poco más tranquilo que en épocas anteriores.

Pero es cierto, mi mujer escucha todo el tiempo que la vida del comediante debe de ser muy dura. Y ella siempre responde que no, que no es así. Que el único problema es que no soy divertido en la casa, que hace ya mucho tiempo que no la hago reír.

Cada vez te vemos menos trabajando como actor...

Es que cada vez me interesa menos. Yo empecé en Saturday Night Live como integrante del elenco. Pero yo soñaba con ser guionista. A Lorne Michaels eso le causaba mucha gracia, porque no se cansaba de resaltar que generalmente las cosas se dan de la manera opuesta. Él me decía que era el primer actor que le decía que le encantaría quedarse en la oficina reescribiendo sketchs. Pero por otro lado, trabajando con gente como Bill Hader y Fred Armisen, no es difícil darse cuenta que ellos tienen más talento para trabajar delante de las cámaras que yo. En SNL, yo alcanzaba a trabajar bien cuando los que compartían sketches conmigo eran excelentes. En Documentary Now, Bill y Fred se convierten en sus personajes. Yo nunca lo he logrado.

En SNL yo sentía que era Seth Meyers con una peluca. Jamás sentí que me estaba transformando en otra persona. Antes que me tomaran en SNL era lo mismo. Me gustaba improvisar pero siempre hacía diferentes versiones de mi mismo. Por eso cuando me ofrecieron participar en el segmento de Weekend Update me resultó muy lógico, porque podía actuar pero a la vez ser yo mismo. Y cuando conduzco Late Night, también siento que estoy participando de una perfomance, aunque no que estoy actuando. En resumidas cuentas, nunca sentí que fuera bueno haciéndolo. Tampoco lo disfruto tanto como si me gusta escribir. Yo disfrutaba mas en SNL viendo a uno de mis compañeros de elenco diciendo lo que yo había escrito desde detrás de la escenografía que cuando me tocaba estar frente a las cámaras.

¿En qué medida te influyeron tus predecesores al sumarte a SNL?

Tuvieron una gran influencia. Diría que cuando comienzas a trabajar en SNL, el peso de tus antecesores es verdaderamente opresivo, porque atraviesas un pasillo y allí ves las fotos de todos los que estuvieron allí antes que ti. Enseguida te das cuenta que no estás a la altura de los que pasaron antes, o como mucho, tal vez te puedas comparar con los que no reconoces en las fotos.

Es que la primera impresión es que todos los que pasaron antes por SNL se convirtieron en estrellas de cine. En realidad, no ha sido así. Y además no tardé mucho en darme cuenta que muchos guionistas que me influyeron mucho pasaron por allí, como Jim Downey o Al Franken. Es que mi padre me mostró SNL cuando yo era demasiado joven y también me mostró a los Monty Python a una edad que no era la apropiada.

¿Cuando descubriste el poder de la palabra?

Era bastante joven. Mi padre contó una historia en mi casamiento. Dijo que un día llegó a casa y vio que me había sacado un 10 en un proyecto que consistía en escribir la historia de mi familia. El lo leyó y se quedó impresionado por dos cosas, por un lado porque le pareció que estaba muy bien escrito y por el otro, porque todo era inventado.

Simplemente escribí una historia familiar que no era la mía. Debería tener 11 o 12 años. No me destacaba precisamente como estudiante, pero tuve muchos buenos maestros que me dijeron que podía escribir. Y que si era capaz de trabajar en ello podía tener un futuro en ese área. Creo que tuve mucha suerte de que se hubieran cruzado en mi camino y sobre todo que me dijeron que pusiera empeño en mejorar.

¿Conducir un programa de entrevistas es como el lugar ideal para alguien con tu talento específico?

Probablemente, pero nada se compara con SNL, porque ese era el programa que miraba mientras crecía. He visto mucho mas SNL que programas nocturnos de entrevistas. Y luego poder hacer allí Weekend Update, fue lo máximo de lo máximo. Pero nada de todo esto fue planeado, simplemente se dio.

Lo mismo ocurrió con Documentary Now. Sabía que no iba a tener muchas propuestas tan buenas como estas después de haberme ido de SNL. En cualquier caso, disfruto mucho de mi programa de entrevistas. Ni siquiera lo considero trabajo, aunque requiere de muchas horas. Es pura diversión.

¿En qué medida ha cambiado tu mirada sobre la celebridad a partir de tu trabajo en Late Night?

Es curioso, porque muchos de los que vienen al programa viven de la actuación. Por lo que en realidad estamos creando una plática falsa. Y eso es algo que yo siempre tengo en cuenta. Vamos, es una plática real pero uno no tendría una conversación franca delante de las cámaras y con una audiencia en vivo presenciándolo todo. Los invitados que más me gustan son los que participan por primera vez de un programa de entrevistas, y a las 12:30 de la noche son muchos los que no lo han hecho antes.

Los autores suelen ser los más interesantes, porque son narradores por naturaleza y además suelen ser mucho más genuinos que los demás. Pero vamos, es divertido tener a estrellas de cine y gente que sabe como contar historias. En definitiva, el propósito del programa es ser entretenido, y me alegra mucho cuando los invitados entienden de que se trata y se animan a improvisar sobre las historias que siempre cuentan. Además, a esta altura ya he aprendido que hay unas doscientas variedades de invitados y mi tarea es tratar de darme cuenta en las primeras dos preguntas a que variedad pertenece el que tengo sentado enfrente.

¿Cómo te aseguras que no estés insultando a tus entrevistados?

Creo que es más difícil cuando se trata de un político o un funcionario. Me siento mucho más relajado cuando el que tengo enfrente simplemente está tratando de vivir su vida. Lorne Michael siempre nos decía en SNL que no había que hacer bromas sobre la gente que, si se aparecían en una fiesta, uno elegiría irse por la puerta de atrás.

En cualquier caso, siempre hay una linea que separa lo que puedo decir de lo que no. Cuando hablamos con los otros guionistas de Late Night sobre las bromas que le podemos hacer a los entrevistados, siempre aparecen cosas que no me atrevería a decir porque se que luego soy yo el que se va a sentir mal.

¿Hay alguien que te mueres por tener de invitado en tu programa?

Si, Rihanna. Es que mi esposa me ha dicho que si demuestra algún interés en mi me da permiso para que tenga una aventura con ella. Obviamente, mi esposa está muy segura de que eso no va a ocurrir nunca, pero si se equivoca, ya te lo haré saber...

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