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Yucatán con voz propia: la primera Bienal de Yucatán

La primera Bienal de Yucatán abre el 26 de noviembre con 76 artistas. Su fundadora, Catherine Petitgas, habla de impulsar el talento local y de construir un espacio donde el arte llegue a más personas.
sáb 07 noviembre 2026 09:12 AM
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La primera Bienal de Yucatán reunirá a 76 artistas de 20 países, con 38 nuevas comisiones, del 26 de noviembre de 2026 al 28 de febrero de 2027. (Fotografía: Cortesía )

En 2013, Catherine Petitgas asistió a un concierto de Philip Glass y Laurie Anderson en una hacienda con un anfiteatro diseñado por James Turrell en Yucatán. Aquella visita despertó su interés por la escena artística de la región, que años después se convertiría en el punto de partida de uno de sus proyectos más personales: la Bienal de Yucatán. "Me inspiró a tratar de hacer algo, de quizá activar mis experiencias, mis redes de contacto, para que se beneficie un poco la escena de arte en Yucatán", recuerda.

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La historiadora del arte, coleccionista y filántropa, que desde 2016 tiene una casa en Mérida, llevaba tiempo imaginando una iniciativa que pudiera fortalecer el panorama cultural de la península. En 2023, junto a los artistas Fritzia Irízar y Óscar García, fundó Proyecto Y, un programa de acompañamiento y profesionalización para jóvenes creadores. Su éxito y las relaciones construidas con instituciones locales hicieron posible dar el siguiente paso.

Del 26 de noviembre de 2026 al 28 de febrero de 2027, la primera Bienal de Yucatán reunirá a 76 artistas de 20 países, con 38 nuevas comisiones y exposiciones distribuidas en 16 sedes de Mérida y Maní. Su edición inaugural, titulada VOCAL, estará bajo la dirección artística de Abraham Cruzvillegas, quien ya había colaborado con Proyecto Y y conoce de cerca a las nuevas generaciones de artistas de la región.

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“Para mí, el legado que veo que me parece más útil va a ser capacitar gente que pueda vivir del arte”. (Fotografía: Cortesía )


El lenguaje, la escritura y las distintas formas de comunicación serán el hilo conductor de esta primera edición. Para Petitgas, coleccionista de poesía concreta desde hace casi dos décadas, el tema tiene un significado personal, pero también una profunda relación con la historia de Yucatán y la escritura maya. "Estamos partiendo de un enfoque que tiene mucha relevancia en Yucatán, pero que se puede extrapolar a otras partes del mundo", explica.

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Entre las propuestas se encuentra Imágenes hechas con palabras, una exposición de poesía visual mexicana curada por Patrick Charpenel y Antonio Saborit. El programa contempla intervenciones en espacios históricos y obras creadas especialmente para la Bienal, muchas de ellas vinculadas a las particularidades culturales y sociales del territorio.

La participación de los artistas locales ocupa un lugar importante en el proyecto. De los 42 creadores mexicanos invitados, 18 pertenecen a la región. Algunos son recién egresados de universidades de arte que, con apenas 22 años, tendrán la oportunidad de presentar su trabajo en una exposición internacional.

Esa presencia también abre una reflexión sobre la manera en que se presenta el arte de los pueblos originarios. Petitgas insiste en la importancia de evitar miradas que reduzcan estas prácticas a expresiones folclóricas. Su intención es que los artistas puedan trabajar desde sus propias tradiciones, materiales e inquietudes, integrándolos a lenguajes contemporáneos.

Otro de los grandes intereses de la Bienal está en quienes la visitarán. El acceso a todas las exposiciones será gratuito y, en colaboración con Transformación, Arte y Educación (TAE), se desarrollarán programas de mediación para acercar el arte a comunidades que pocas veces participan de estos espacios. Petitgas menciona el Museo de la Ciudad, ubicado junto al Mercado Lucas de Gálvez, como ejemplo de dicho objetivo. Aunque la entrada no tiene costo, muchas de las personas que transitan diariamente por la zona nunca han cruzado sus puertas. La Bienal espera cambiar, al menos en parte, esa relación y ofrecer a los visitantes herramientas para acercarse a las obras, interpretarlas y formar sus propias opiniones.

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La Biblioteca Yucatanense, en Mérida, será una de las 16 sedes de la Bienal, repartidas entre Mérida y Maní. (Fotografía: Cortesía )

La sede principal también refleja ese interés por abrir nuevos espacios. El antiguo convento que albergaba la Casa de la Cultura del Mayab se transforma en un centro dedicado al arte contemporáneo con exposiciones, actividades y un espacio de documentación. Para Petitgas, haber conseguido darle una nueva vida a este lugar es uno de los logros que más ilusión le producen.

Al hablar del futuro, Petitgas tiene claro que el legado más importante no será necesariamente una obra permanente. "Para mí, el legado que veo que me parece más útil va a ser capacitar gente que pueda vivir del arte", explica. Su intención es que la Bienal también sirva para formar mediadores, artistas, montajistas y profesionales que puedan seguir trabajando en la región.

Aunque ya están previstas ediciones para 2028 y 2030, Petitgas espera que el proyecto pueda continuar mucho después. Y quizá una de las mejores formas de entender lo que busca construir esté precisamente en esa idea de permanencia: que cuando termine la Bienal y las obras regresen a sus lugares de origen, en Yucatán queden personas con nuevas herramientas, oportunidades y posibilidades de hacer del arte su profesión.

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