Ayer, justo cuando se confirmó el fallecimiento de Patrick Stewart y quienes formaron parte de su vida comenzaron a rendirle tributo, una pregunta se repitió una y otra vez: ¿alguien sabe cómo está Ian McKellen? No fue una burla, ni mucho menos. Se notaba una genuina preocupación por saber cómo estaba atravesando este momento una de las personas más cercanas al actor.
Patrick Stewart e Ian McKellen, una amistad entrañable que nació en el set
Y es que la relación entre ambos trascendió la pantalla y se convirtió en una de las amistades más célebres, entrañables y queridas de la cultura pop. Un verdadero bromance entre dos actores que, dentro del set, se veían constantemente enfrentados.
De rivales a inseparables
Aunque la amistad sí se consolidó durante el rodaje de X-Men, Stewart y McKellen se conocían desde los años 70, cuando ambos formaban parte de la Royal Shakespeare Company. Ahí, igual que en las películas, eran más rivales que amigos.
Todo cambió cuando fueron elegidos para interpretar a Charles Xavier/Profesor X y a Max Eisenhardt/Magneto. Sus personajes no compartían ideales y chocaban todo el tiempo en pantalla, pero fuera de cámara se volvieron inseparables.
Entre largas jornadas de filmación y tráilers contiguos, pronto descubrieron que tenían el mismo sentido del humor, orígenes parecidos (Stewart de Yorkshire y McKellen de Lancashire, ambos en Inglaterra), un comienzo en el teatro y experiencias de vida muy similares.
Esa química se llevó después a otro terreno: el teatro. Compartieron escenario en producciones como Waiting for Godot y No Man's Land, ambas aclamadas tanto en el West End de Londres como en Broadway.
Más allá del set y el escenario
Cuando decimos que su amistad fue mucho más grande que un set o un escenario, hablamos de gestos concretos. En 2013, cuando Patrick Stewart se casó con Sunny Ozell, fue Ian McKellen quien ofició la boda. Para hacerlo tuvo que tramitar una licencia especial de ministro, aunque ese trámite fue lo de menos comparado con el hecho de estar presente en uno de los momentos más importantes de la vida de su amigo.
Stewart, a su vez, fue un aliado incondicional de McKellen en su activismo por los derechos de la comunidad LGBTIQ+. Ian se declaró abiertamente gay en 1988, una decisión sumamente valiente y controversial para la época. Patrick no solo lo acompañó como amigo, sino que se asumió como aliado de los derechos humanos de la comunidad, y marchó hombro a hombro junto a él.
Su amistad era sana y estaba llena de apoyo. Incluso se les veía compartir abrazos y otras muestras de afecto en alfombras rojas, siempre desde el cariño y el respeto mutuo.
Lo que nos dejan
Patrick Stewart e Ian McKellen nos dejaron varias lecciones. La amistad más pura es la que acompaña, apoya y sostiene. Su ejemplo fue, es y será una prueba de que la verdadera amistad no entiende de barreras, prejuicios ni orientaciones. Y aunque hoy lamentamos la pérdida de Stewart, estamos seguros de que su vínculo trascenderá más allá de la vida.