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Barbara Palvin, Adriana Lima y... ¿Kylie Jenner? ¿Está realmente de regreso el Victoria's Secret Fashion Show?

Más diversidad, regresos esperados y algunas decisiones que no cayeron nada bien: el Victoria's Secret Fashion Show volvió a la pasarela, ¿logró convencer esta vez?
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Kylie Jenner debutó en la pasarela con el Fantasy Bra de Jacob & Co., valuado en 50 millones de dólares. (Fotografía: Dimitrios Kambouris/Getty Images for Victoria's Secret)

Ayer hubo Victoria's Secret Fashion Show, la tercera edición desde que el desfile regresó tras la pausa de 2019 a 2023, provocada por el bajo rating y las críticas al formato. Anoche, además de varias de las incorporaciones más esperadas, hubo sorpresas que no gustaron tanto. Barbara Palvin, Adriana Lima, Gigi y Bella Hadid y Kylie Jenner fueron lo más comentado.

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De un evento sobrio a la pasarela de los ángeles

Un poco de contexto, por si has vivido debajo de una piedra los últimos casi 30 años. El desfile comenzó en 1995 de una forma muy distinta a la que conocemos hoy: no había música, ni show, ni alas, solo un evento sobrio, privado y de carácter comercial.

Dos años después, la colección 'Angels' marcó un parteaguas, y un año más tarde la marca decidió llevar la campaña a una pasarela. Le colocó un par de alas de ángel a Tyra Banks como referencia directa al nombre de la colección.

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(Fotografía: Peter Kramer/Getty Images)


La respuesta del público fue tan abrumadora que la marca transformó la identidad de sus eventos. Las modelos contratadas pasaron a ser las "Ángeles de Victoria's Secret" y las alas evolucionaron junto con la pasarela. Dejaron de ser las típicas de un ángel y se convirtieron en piezas hechas por artesanos con plumas, copos de nieve, cristales y hasta luces LED, algunas de hasta 15 kilos.

Modelos de todas partes del mundo se volvieron iconos y fueron catapultadas a la industria. Adriana Lima, Alessandra Ambrosio, Gisele Bündchen, Heidi Klum, Tyra Banks, Candice Swanepoel, Miranda Kerr y Doutzen Kroes, y más tarde las hermanas Hadid, Barbara Palvin y Jasmine Tookes, se convirtieron en los ángeles más reconocidos.

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Y es que el estatus de ángel se medía por su longevidad en la marca, por el honor de abrir o cerrar un desfile y por la cantidad de veces que eran elegidas para llevar el codiciado Fantasy Bra.

El declive de la marca

Pero tanta perfección, y unos cuerpos que solo se veían sobre esa pasarela, dejaron de ser suficientes. La audiencia cayó en buena medida por movimientos como el body positivity, que criticaron a la marca y transformaron la relación de las mujeres con la moda. El público empezó a exigir diversidad de cuerpos, razas y géneros. Mientras competidores emergentes como Aerie, Savage X Fenty (de Rihanna) y ThirdLove basaban su éxito en la comodidad y la inclusión, Victoria's Secret se aferró a un estándar único de extrema delgadez que el público comenzó a percibir como obsoleto, dañino e inalcanzable.

Además, el show ya no se traducía en ventas. Estas cayeron, las acciones de L Brands se desplomaron entre un 40 y 50 % en 2018 y la compañía se vio obligada a cerrar cientos de tiendas físicas. En 2019, el desfile que miles de mujeres, y seguro muchos hombres, alguna vez amaron, fue cancelado.

Un regreso con cambios

Para mantenerse relevante hay que cambiar, y eso fue justo lo que la marca tuvo que hacer para volver en 2024. En la edición de ayer hubo cambio de locación a los Sony Pictures Studios, en Los Ángeles, California. La marca también diseñó una experiencia abierta al público, que incluyó el sorteo de boletos para asistir al desfile y la iniciativa Angels Among Us, un casting en el que 100 mil aspirantes compitieron y que terminó con el debut de la modelo Solange Omon.

Se combinó el regreso de ángeles y supermodelos veteranas (Adriana Lima, Candice Swanepoel, Alessandra Ambrosio, Gigi y Bella Hadid y Barbara Palvin) con una mayor presencia de tallas grandes y rostros nuevos como Ashley Graham, Paloma Elsesser y Alex Consani, además del debut sorpresa de Kylie Jenner.

Por si fuera poco, la marca dejó de lado la transmisión tradicional por televisión para apostar por una transmisión global gratuita a través de YouTube, TikTok e Instagram.

Pero, ¿es suficiente?

Las críticas siguen llegando desde todos los flancos. Uno de los momentos más comentados fue la aparición de Kylie Jenner. No solo llamó la atención su debut en la pasarela, sino que un personaje ajeno al desfile llevara el emblemático Fantasy Bra, que no se veía desde 2018.

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El desfile se realizó en los Sony Pictures Studios y se transmitió gratis por YouTube, TikTok e Instagram. (Fotografía: Dimitrios Kambouris/Getty Images for Victoria's Secret)

La pieza fue la más cara en la historia del desfile: se diseñó en colaboración con la casa de joyería y relojería Jacob & Co. y tiene un valor estimado de 50 millones de dólares. ¿El problema? Como ya mencioné, este accesorio es históricamente el honor máximo para un ángel que ha trabajado años con la marca. Que Jenner lo recibiera en su debut absoluto fue calificado por los usuarios como "una falta de respeto total a las modelos de verdad" y como una burla a las profesionales que construyen su carrera desde abajo.

Tampoco fue la única 'nepo baby' señalada. Los seguidores de la marca expresaron su molestia por lo que llamaron la "degradación de la marca", al priorizar a creadoras de contenido y herederas famosas como Lila Moss (hija de Kate Moss) e Iris Law (hija de Jude Law). Muchos opinaron que el desfile parecía más un evento de influencers de Instagram que una pasarela de alta costura.

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Barbara Palvin desfiló a solo seis semanas de dar a luz y reabrió el debate sobre las expectativas corporales en la moda. (Fotografía: Dimitrios Kambouris/Getty Images for Victoria's Secret)

Otra crítica recayó en la promesa de inclusividad, pues la marca volvió a apoyarse en viejos estereotipos hipersexualizados, como la presentación de KATSEYE como "colegialas traviesas". Y tampoco pasó desapercibida la participación de Barbara Palvin a solo seis semanas de dar a luz a su hija, que reabrió el debate sobre las expectativas corporales extremas de la industria de la moda.

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Adriana Lima, Candice Swanepoel y Alessandra Ambrosio regresaron como parte de las ángeles veteranas. (Fotografía: Dimitrios Kambouris/Getty Images for Victoria's Secret)

¿Entonces necesitamos una pasarela más que nos diga qué es sexy y cómo debemos lucir?

Probablemente no, y ahí está la ironía: igual la vimos, la comentamos y la compartimos. El desfile sigue funcionando como espectáculo y nostalgia, y eso no es poca cosa. Pero el problema nunca fue que existiera, sino que pretendiera dictar un solo ideal de belleza. Sumar tallas y rostros nuevos es un avance, aunque poco sirve si se conservan las mismas lógicas de siempre: el privilegio por encima del oficio, el morbo por encima de la inclusión. Hoy la conversación sobre qué es sexy ya no pasa por una pasarela, sino por las propias mujeres, y tal vez la pregunta ya no sea si Victoria's Secret volvió, sino si todavía tiene algo nuevo que decirnos.

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