En febrero de 2003, con Estados Unidos encabezando la llamada guerra global contra el terrorismo, el actor Javier Bardem encabezaba en la gala de los Premios Goya, la llamada fiesta del cine español, un movimiento que unos meses después acabaría con un cambio en la presidencia del gobierno de España. Su “No a la guerra”, seguido por los principales representantes del cine nacional, acabaría por convertirse en uno de los puntos de partida del fin de José María Aznar como presidente, quien unos meses antes había firmado un pacto con Tony Blair, primer ministro de Reino Unido, y George W. Bush, presidente de Estados Unidos, para bombardear y, posteriormente, invadir Irak.
Game Changers 2026: Javier Bardem
No era la primera vez que Bardem, miembro de una de las sagas más importantes e influyentes de la historia del cine y el teatro españoles, mostraba públicamente su espíritu reivindicativo. Unos meses antes de aquella gala, el actor, ya una estrella en España tras su nominación al Oscar dos años antes por Antes que anochezca, de Julian Schnabel, se había desplazado a Galicia para exigir al gobierno de España su asunción de responsabilidades en la catástrofe del Prestige, el petrolero que en 2002 naufragó frente a la Costa de la Muerte gallega para provocar una de las mayores tragedias medioambientales de la historia de Europa.
Los lunes al sol, de Fernando León de Aranoa, en la que Bardem interpretaba a un desempleado de larga duración incapaz de encontrar trabajo, fue la gran protagonista de aquella gala. Poco más tarde llegaría su compromiso con el derecho de autodeterminación del pueblo saharaui (codirigió el documental Hijos de las nubes, ganador del Goya en 2013), su militancia ecologista (en 2018 rodó en la Antártida junto a su hermano Carlos Bardem el documental Santuario), su respaldo a la ONG Open Arms durante una de las mayores crisis migratorias que vivió el Mediterráneo y su histórica aparición en los Premios Oscar de 2026, cuando, al final de la presentación del premio a mejor Película Internacional, lanzó un mensaje que sacudió los cimientos de Hollywood: “Not to war and free Palestine”, seis palabras que en segundos se convirtieron en globales. “Algunas personas pueden ponerte en una lista negra. No puedo decirte si eso es verdad o no. No tengo pruebas. Lo que sí sé con certeza es que hay gente nueva que te llama porque quiere contar contigo en sus proyectos. La narrativa que han estado usando durante tanto tiempo está cambiando”, declaró el ganador del Oscar.
¿Por qué lo elegimos?
Por su histórica militancia reivindicativa. Embajador de Greenpeace desde 2018, en la pasada edición de los Oscar pronunció un emocionante alegato en contra de la guerra y a favor de los derechos humanos en Palestina.