Han pasado seis años desde la muerte de Chadwick Boseman y su patrimonio sigue sin encontrar paz. El actor falleció el 28 de agosto de 2020, tras librar en privado una batalla contra el cáncer de colon, y como no dejó testamento, todo quedó en manos de un proceso sucesorio que hoy vuelve a los tribunales de Los Ángeles.
La herencia de Pantera Negra que nadie logra cerrar
En el centro del conflicto está Taylor Simone Ledward, su viuda, a quien los hermanos del actor, Derrick y Kevin Boseman, buscan remover como administradora del patrimonio. La acusación, según ellos, es que no se cumplió una orden judicial de 2022 que establecía cómo repartir los bienes entre ella y los padres de Chadwick, Leroy y Carolyn.
La defensa de Ledward: números sobre la mesa
La respuesta de la viuda, a través de su abogado Adam Streisand, no se anduvo con rodeos: calificó la demanda como una "maniobra de relaciones públicas" y presentó un detalle financiero para respaldarlo. Según los documentos, ya distribuyó más de 150 mil dólares en una cuenta bancaria, acciones valuadas en 3.3 millones, una póliza de seguro de vida y otros activos. Solo queda pendiente una IRA de aproximadamente 300 mil dólares, bloqueada, asegura, por una acción legal de uno de los propios demandantes.
Pero el dato que causó más revuelo generó fue otro: Ledward reveló que entregó más de 1.7 millones de dólares a sus suegros, Carolyn y Leroy, en distintos pagos entre 2023 y 2024. Y no se detuvo ahí, también destinó 300 mil dólares de su propio bolsillo para apoyar a los sobrinos de Chadwick, los hijos de Derrick.
Un legado que también se disputa en lo artístico
Más allá de los números, la pelea también toca el terreno simbólico. La viuda defendió su gestión del legado de Boseman, mencionando la creación de la Chadwick Boseman Foundation for the Arts y la producción de Deep Azure, una obra escrita por el propio actor, montada en el Shakespeare's Globe de Londres.
Un detalle que atraviesa todo el expediente: Chadwick y Taylor se casaron el 21 de agosto de 2020, apenas seis días antes de su muerte, en una ceremonia oficiada por Derrick Boseman, el mismo hermano que hoy la demanda.
Por ahora, ningún tribunal ha determinado quién tiene razón. La causa sigue abierta, y lo que queda claro es que el legado de Pantera Negra, el artístico y el económico, todavía no termina de repartirse.