Las cosas buenas requieren tiempo; tiempo para pensarse y madurarse, pero también para ejecutarse en el momento preciso y potenciar su impacto. Nuestra portada dedicada a la máxima fiesta del fútbol es la prueba indiscutible. Hace poco más de un año, durante una plática en su estudio, planteé a Edgar Saner la posibilidad de hacer una ilustración que marcara un momento importante de nuestro título, algún hito que trascendiera nuestras páginas y que tocara la vida de todos nuestros lectores e, incluso, de quienes nunca han tenido una de nuestras ediciones en sus manos.
La suma del todo: El poder que encierra un balón
(Fotografías de la nota: Gustavo Rodríguez Ordaz)
Por suerte, no tuvimos que esperar demasiado. A inicios de abril, mientras planeábamos esta edición, surgió la idea de hacer algo distinto para presentarla. La idea era crear una imagen poderosa que transmitiera la pasión que sienten los mexicanos por el que probablemente sea el deporte más popular alrededor del mundo, pero que también hiciera referencia a la riqueza histórica, cultural, artística e identitaria a la que está ligada en nuestro país. ¿Quién podría llevar esta misión a buen puerto? La respuesta era obvia: Edgar Saner.
Bastó una llamada telefónica para llegar a acuerdos y echar todo a andar. A los pocos días, recibimos tres bocetos que abordaban desde diversas perspectivas las ideas que se habían puesto sobre la mesa.“Lo interesante de todos los proyectos en los que me involucro es la posibilidad de generar no una sola opción, sino tener varios conceptos a partir de los cuales vamos trabajando”, asegura Saner.
Si bien el eje rector era el sentimiento de unidad generado por un balón, la oportunidad de contar otras historias no podía desaprovecharse.
“Las primeras ideas que se discuten sirven para la construcción de los bocetos, que se van dotando de símbolos, colores y detalles que añaden capas de profundidad a la narrativa. Todos estos elementos son tomados en cuenta al elegir por qué opción nos vamos”, sostiene. Y añade: “Eso es lo lindo de este tipo de proyectos, porque empiezas a buscar esas posibilidades de significados que estarán detrás”.
Desde luego, también había una invitación a explorar los propios recuerdos ligados a esos juegos con amigos, vecinos o compañeros de escuela; a las victorias y derrotas compartidas; y a la pasión que se experimenta cuando se pisa la cancha o cuando se ve por televisión o en el estadio a nuestros ídolos anotar un gol o fallar un penal.
“Como deporte, el fútbol me parece muy interesante. En cierto modo, lo veo como una identidad transmitida por nuestros abuelos, nuestros padres o algún familiar. En mi caso, era el deporte que se jugaba en la cuadra, el pretexto para reunirme con mis amigos y una práctica social que me daba la posibilidad de pertenecer”, explica.
Y de la misma manera que puede alimentar rivalidades, también tiene la capacidad de derribar barreras y hasta de traspasar fronteras. “Este proyecto me hizo pensar en todas las veces que jugué con mis primos y mis vecinos, pero también con personas a las que no conocía y a las que me unió un balón. Recordé esas retas en las que nos faltaba un jugador y en las que metimos a alguien a quien no conocíamos. De alguna forma, el futbol es un vehículo para formar parte de algo más grande”.
En ese cajón de los recuerdos también están las ediciones de torneos pasados. “En el 86 yo tenía 5 años y mis memorias no son tan claras, pero cuando ocurrió el Mundial de Italia, en 1990, yo estaba en la secundaria y cada vez que jugaba México se paralizaba la escuela. Había una televisión alrededor de la cual nos reuníamos todos hacia el mediodía”, recuerda Saner.
“Esta experiencia colectiva se ha ido repitiendo con los años y me ha permitido tener cada vez más claro el poder que tiene este deporte para unir a las familias, sea para celebrar triunfos o sufrir fracasos. Siempre me ha fascinado la pasión que genera en la sociedad”.
Esa pasión es la que ha quedado plasmada en la ilustración de nuestra portada. Más allá de los muros, los lienzos y los distintos medios con los que Saner normalmente trabaja, se espera que esta obra llegue a miles de manos y ojos.¿Qué nuevas posibilidades pone ante él este proyecto? “Cada proyecto tiene su propio escaparate, su ventana a un mundo nuevo, por así decirlo. Que una de mis obras aparezca en la portada de una revista siempre va a darme la posibilidad de alzar mi voz en ese mundo en el que existe, tener la oportunidad de decir algo. Sobre todo, es la oportunidad de que la gente diga: ‘¿Por qué te escogieron y qué me vas a contar?’. Ahí es donde está la parte verdaderamente interesante”, afirma.
La última palabra será de los lectores. Ellos serán quienes se paren frente a un anaquel y decidan llevársela con ellos, hojearla y reservarle un lugar especial en sus hogares. Tal vez haya quien la convierta en un póster o la tome de inspiración para un mural.
Esa es la belleza de nuestro trabajo: que no sabemos el significado que pueda adquirir ni los sueños que pueda despertar en las personas a quienes llegue. Lo que Saner tiene claro es lo que esto significa para él. “La ilustración me da la oportunidad de contar una historia y lo que me gustaría es que la gente sea atrapada por esa historia y quiera descubrir los temas que están adentro”.
Significado de la ilustración
1. Los guerreros Uno jaguar y otro águila representan esas dos fuerzas que se están enfrentando, pero que a la vez están generando una energía cósmica. También son estos dos dioses que nos transportan al pasado, al presente y al futuro.
2. El águila emergiendo Es la energía del todo que nos eleva. Es el símbolo nacional que resurge.
3. Las manos Abrazan y sostienen cada momento en el que México ha sido sede de distintos Mundiales, así como momentos históricos que hemos vivido como sociedad.
4. El balón Está en el centro porque, de alguna forma, durante unas semanas, México será el ombligo del mundo.
5. Las mujeres Aparecen como soporte, no solo en lo deportivo, sino también para la sociedad. Las figuras femeninas emergen porque han ido conquistando nuevos espacios.
6. Los músicos Son un guiño a las otras dos ciudades mexicanas que serán sede del Mundial. La referencia aparece a través de la música mariachi y norteña.
7. Las flores y la vegetación Resaltan la importancia del cuidado de nuestros recursos naturales. Aunque parecen orquídeas, también hacen referencia al cempasúchil.
8. El colibrí Representa el renacer de los guerreros caídos.
9. Los conejos Remiten al calendario mexica. El 2026 es año del conejo, al igual que 1970 y 1986, años en que México fue sede mundialista.
10. El coyote Hace referencia a las especies endémicas de México.
11. La nebulosa Aporta un toque onírico. La idea es transmitir que el Mundial llegará con toda su fuerza, pero cuando termine parecerá que fue solo un sueño.
12. El tiburón ballena Representa las regiones del país donde puede observarse, como Baja California y Quintana Roo, además de los movimientos migratorios.
13. Los rayos Simbolizan el encuentro de todas las energías.
14. El ajolote Es uno de los animales mexicanos que más popularidad ha adquirido recientemente y que nos representa alrededor del mundo.
El rojo y el verde Son dos elementos fundamentales dentro de la gráfica y representan el renacer del día y la noche.