Cualquiera pensaría que un concierto es el tipo de experiencia que nadie querría perderse, pero, al menos en Norteamérica, la industria está viviendo un momento insólito al que han denominado Blue dot fever o “fiebre del punto azul”.
Blue dot fever, el fenómeno en los conciertos del que todos están hablando
En esencia, el Blue dot fever es un término que describe una oleada de conciertos cancelados debido a la baja venta de boletos. El nombre hace alusión a los puntos azules que, en los mapas de los recintos, señalan los lugares disponibles; es decir, una representación visual de que los conciertos parecen ya no ser tan rentables como hace unos años atrás.
(Fotografía: Maya Dehlin Spach)
La fiebre parece estar propagándose especialmente en Estados Unidos, país en donde artistas como Post Malone, Zayn Malik, Meghan Trainor o The Pussycat Dolls, quienes antes llenaban arenas con facilidad, ahora luchan por completar fechas y, en algunos casos, se ven obligados a cancelar presentaciones.
Este ha sido el año en el que el término se ha popularizado con mayor fuerza, pero ¿a qué se debe este fenómeno? La principal razón parece ser el alza en los precios de los boletos, provocada en gran parte por las comisiones de las boleteras, haciendo que los conciertos pasen de ser una experiencia a un lujo que muy pocos pueden costear.
Actualmente, las boleteras obtienen entre el 22% y el 24% de comisión por el valor de un boleto, sin embargo, en conciertos de alta demanda, la cifra puede elevarse hasta el 33%.
(Fotografía: Andrew Benge)
Por supuesto, muchos de los artistas que se han visto obligados a cancelar conciertos debido al Blue dot fever han apelado a razones personales o médicas tras tomar la decisión. Todos, salvo The Pussycat Dolls, quienes admitieron que la cancelación se debía a la baja venta de boletos, la cual impedía continuar con el espectáculo. Esto, después de que medios como The Sun reportaran fechas con hasta un 80% de disponibilidad.
¿El Blue dot fever podría llegar a México?
Aunque por ahora es un fenómeno popularizado en Norteamérica, nada impide que eventualmente se convierta en un problema global, especialmente si los precios continúan aumentando.
Por ejemplo, mientras que en 2023 el boleto más barato para el concierto de The Weeknd en Ciudad de México rondaba los $780 pesos, para su gira de 2026 el costo ascendió a $1,365. Un caso similar ocurrió con Bruno Mars, cuyos boletos pasaron de $975 a $1,620 en menos de dos años.
(Fotografía: Kate Green)
Si bien todavía existen conciertos que logran el sold out de inmediato, como The Eras Tour de Taylor Swift u Oasis Live ‘25, cada vez son menos los artistas por los que los fans están dispuestos a desembolsar grandes cantidades de dinero. Todo apunta a que el fenómeno del Blue dot fever seguirá expandiéndose.