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Nuestras Historias

The Northman: la gran consolidación de Robert Eggers

El director de La bruja y El faro sigue apuntando a lo más alto, esta vez con un cambio radical en sus tendencias narrativas.
sáb 23 abril 2022 09:49 AM

El cine es una industria caprichosa en la que nada está escrito. Hay cineastas que empiezan con tibieza y prosperan hasta convertirse en referentes de su tiempo, o caso contrario, están los que debutan en plan grande y van difuminándose con el paso de los años. Pero muy contadas veces, el destino nos permite disfrutar de alguien que apela a la genialidad y no hace sino afianzar su talento con cada nueva película. Tal parece ser el caso de Robert Eggers.

Debutó en el terreno audiovisual en 2007 con el ahora mítico cortometraje de Hansel y Gretel, pero su nombre no empezó a sonar sino hasta 2015 con La bruja donde se abordan los orígenes de los Estados Unidos desde la violencia religiosa, la superstición y la más cruda intolerancia. Sorprendió nuevamente en 2019 con El faro sobre dos hombres que van perdiendo la cordura mientras resguardan la luz de un faro en absoluta soledad. Este último fue su primer proyecto en recibir una nominación al premio de la Academia, concretamente en la categoría de Mejor actor de reparto para Willem Dafoe. Ahora el cineasta está de vuelta con The Northman, la tercera película de su filmografía y con la que espera afianzarse como uno de los grandes directores de su tiempo, un reto mayor si consideramos su abrupto salto temático al dejar atrás el terror psicológico para incursionar en la épica histórica. Todo esto sin perder la esencia que le ha caracterizado hasta ahora.

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La cinta nos traslada a la Islandia del siglo X, donde el príncipe nórdico Amleth busca vengarse a toda costa por el asesinato a traición de su padre, el rey Aurvandill War-Raven. Quizá la premisa más clásica en toda la obra de Robert Eggers, que en este caso va de lo mitológico a lo shakesperiano, lo que para nada implica predecible. Todo lo contrario, es una historia tan inmersiva como sobrecogedora que aprovecha sus presuntos convencionalismos para rescatar algunas de las emociones más primarias de nuestra especie que van del amor al odio y pasando por incontables dilemas en torno a la búsqueda de una identidad.

Además de su demostrado talento narrativo, el director se ve beneficiado además por el más talentoso ensamble de toda su carrera. El hombre del norte es interpretado por un Alexander Skarsgård que finalmente parece dar el salto rumbo a lo más alto con una interpretación tan física como psicológica que resulta en la mejor actuación de toda su carrera. Es acompañado por Anya Taylor-Joy, actriz de confianza del cineasta y quien ha dejado atrás a la inexperta joven vista en La bruja para reforzar el ensamble como uno de los mayores talentos de su generación. No nos olvidemos de Ethan Hawke, Nicole Kidman y Willem Dafoe, tres leyendas consolidadas que no dejan de sorprender en papeles sumamente inusuales a los que nos tienen acostumbrados. Y para terminar el as bajo la manga de Björk, con una filmografía limitada pero siempre sorprendente.

Para terminar, la brutalidad casi poética que siempre ha caracterizado al realizador. Un experto en la concepción de escenas que capturan las caras más oscuras del ser humano, eso sí, siempre con profunda elegancia con el fin de convertir nuestros peores horrores en auténticos poemas visuales. Los hizo con los demonios internos que dominaron en sus dos primeros filmes, ahora toca hacerlo también con los externos en la que es indudablemente la película más violenta de toda su filmografía.

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De ida y vuelta al terror

Puede que The Northman tenga elementos escalofriantes y perturbadores, pero para nada puede ser clasificada dentro del género de terror. Más allá de su franca calidad, muchos se sorprendieron cuando Robert Eggers decidió alejarse de un género con el que siempre se ha sentido cómodo para decantarse por una épica histórica como ésta.

Ni el propio cineasta escapa al asombro tras, entre bromas, confesar que “me sorprende que hiciera una película tan de macho”, pero luego ponerse serio y ahondar en los orígenes de este nuevo interés. “Todo esto es una sorpresa para mí: el estereotipo machista de esa historia, junto con la apropiación indebida de la cultura vikinga por parte de la derecha, me hizo un poco alérgico a eso y nunca quise ir allí”. Estas sensaciones cambiaron durante una visita a Islandia en que “los paisajes eran increíblemente inspiradores, épicos y pre-prehistóricos. Y es el poder de esos paisajes lo que me llevó a retomar las sagas islandesas”.

El cambio también le permite evitar cualquier peligro de encasillamiento y desvincularse además de otros grandes exponentes del miedo contemporáneo como Jordan Peele y Ari Aster. El primero íntimamente identificado con el terror social tras ¡Huye! y Nosotros; el segundo con el folk horror luego de El legado del diablo y Midsommar.

Este cambio para nada significa que Robert Eggers haya abandonado el terror para siempre. De hecho, ya asienta las bases de su regreso. Un proyecto tan desafiante que sólo podría ser concretado por un director consolidado en toda la extensión de la palabra: Nosferatu.

Hace tiempo que el mítico vampiro busca volar de vuelta al cine con una nueva versión para las audiencias contemporáneas y ha coqueteado con el cineasta de tiempo atrás, consciente de que quizá sea el único creativo en la industria contemporánea capaz de sacar el proyecto adelante con justicia. Aunque recientes declaraciones sugieren que el acuerdo entre las partes involucradas no se ha cerrado del todo, hay buenas razones para pensar que éste se concretará, empezando por el casting de la ya mencionada Anya Taylor-Joy y el franco deseo del realizador por contar con los servicios de Willem Dafoe a como dé lugar.

Pero no nos adelantemos tanto, que antes de aspirar a las leyendas, Robert Eggers debe apuntar a la consolidación. Llegará con The Northman. Y así es como todos podremos vislumbrar el ascenso de un nuevo genio cinematográfico ante nuestros propios ojos.

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