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Nuestras Historias

Alberto Guerra y el reto de ser "El Mayo" Zambada

Alberto Guerra llega a Narcos México. ynos cuenta todo al respecto.
vie 05 noviembre 2021 10:48 AM

El día de hoy, Narcos México estrena su tercera y última temporada, en la que se integra Alberto Guerra como “El Mayo” Zambada. Platicamos con el actor sobre el reto de interpretar a este personaje.

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¿Cómo fue tu llegada a Narcos México?

A través de una prueba. Ellos son como bastante secretos, entonces todos los personajes y todo eso es un proceso un poquito más largo.Yo hice pruebas y escenas que ni siquiera pertenecían al Mayo y a los días de eso me hablaron y me dijeron que me querían en la serie y que el personaje era Zambada.

Ahora eres el Mayo Zambada, pero ya fuiste un tiempo Chema Venegas, un personaje ligeramente reinterpretado de la realidad en El señor de los cielos...

Sí, la verdad es que yo a Chema Venegas, ni siquiera lo considero como algo histórico. Si bien uno se tiene que tomar ciertas licencias dentro de la ficción para llegar al público y mantener un ritmo y demás, Narcos sí es lo más apegado a la realidad, y Chema Venegas es un personaje completamente ficticio para mí. En mi cabeza nunca pertenecía a la realidad. No está basado en absolutamente nada, es completamente ficticio. La manera en la que se hace esa serie no tiene nada que ver con lo que hacemos en Narcos México.

En el caso de Narcos estás interpretando “El Mayo” Zambada, una leyenda de la narcocultura. Todos tenemos una idea de lo que es o lo que tendría que ser, pero al final también es un personaje súper misterioso y escurridizo. Prácticamente lo único certero que sabemos de él como persona viene de la única entrevista que ha dado . ¿Cómo trabajas este tipo de personaje?

Eso juega a tu favor y en tu contra. Poco antes de que me dieran el personaje, no había mucha información acerca del Mayo. Estaba la entrevista de Julio Scherer para la revista Proceso, un par de fotos, un par de noticias. Podías leer un par de cosas sobre sus hijos, sobre todo, y después de eso fue que Anabel Hernández sacó el libro El traidor, que es un poco el equivalente a lo que fue Los señores del narco, con la imagen del Chapo. Fue un libro muy esclarecedor porque venía contado de voz del hijo de Ismael Zambada, de los abogados, entonces ya decían muchas más cosas sobre la personalidad y sobre el tipo de persona que es. Después de eso, uno también tiene que tomar ciertas decisiones como actor que son, que son las personales, la parte creativa. Tú puedes saber muchas cosas sobre un personaje histórico, puedes tener toda la información que quieras, pero esa información no te lo va a retratar en la vida cotidiana. No te va a dar cuáles eran sus manierismos, su presencia, su forma de caminar, su forma en muchas cosas que por suerte quedan a la imaginación del actor. La forma den la que a mí me gusta trabajar es estudiarlo por completo y después olvidarme de que es una persona real y concentrarme en que es un personaje al que le tengo que dar vida, un personaje con el que tengo que hacer una creación de personaje como cualquier otro, pero ya habiendo aprendido ciertas cosas.

¿Y cómo creas esa cotidianidad del personaje?

Hay muchas formas de abordar la creación de un personaje. En este caso tenía la suerte de que había entrado a una serie que ya tenía varias temporadas – ésta es la tercera de México y además de eso había tres de Colombia–, entonces de entrada ya hay un tono preestablecido y una forma de abordar las situaciones, la acción y la no acción. Ahí le toca a uno integrarse a una forma de trabajo. Después de es tratar de entender. El trabajo del actor es mucho de psicología y de filosofía, entonces tratar de entender cómo vive una persona –vamos a quitarle la profesión– de la sierra de Sinaloa en los noventa. Y entonces empiezas a tener elementos en la serie, en los guiones, que son tus situaciones, y en esas situaciones es donde tú haces el personaje. Se convierte en algo sumamente fluido porque una vez que entiendes qué personaje tienes, qué tipo de música escucha, cómo camina, qué piensa, cuál es su meta a corto, mediano y largo plazo, vas navegando por las situaciones de la serie dentro de tu personaje.

¿Cuál fue tu mayor reto en esta interpretación?

Fueron varios. Uno es en la parte artística: el acento. Tratar de hacer un acento, sí, de una región específica, pero de cierta forma único dentro de la serie. Además hay una cosa muy interesante con los acentos: es muy raro cuando ves una serie, una película o algo así que tiene un acento específico. Si la gente hablara como se habla realmente en el lugar aturdirías al público porque es todo el tiempo. Tienes que hacer un trabajo vocal previo para estar cómodo. Lo trabajas sobre tus textos, pero aparte lo tienes que tener integrado para que en cualquier improvisación lo tengas claro.

El segundo reto tiene que ver con algo en lo que no puedo profundizar mucho porque te spoilearía, pero tiene que ver con el hecho de que hoy por hoy sabemos quién es “El Mayo” Zambada hoy en día. Sabemos cuál es su lugar, pero en la serie, lo que yo estoy interpretando es de hace treinta años, es la presentación del personaje en la serie. Entonces, cómo logras dar algo de misterio a un personaje del que ya sabemos todos cuál es su futuro? Es interesante poder convertir a tu personaje en algo un poco indescifrable cuando todos sabemos cuál es su destino. Es un poco como en Titanic. Todos sabíamos que se iba a hundir el Titanic, pero ver qué sucede en medio es lo interesante.

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