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Nuestras Historias

¿Por qué Matrix nos sigue fascinando a 20 años de distancia?

El regreso de la franquicia con Matrix Resurrecciones obliga al planteamiento de la pregunta.
sáb 18 septiembre 2021 09:00 AM
Matrix
El concepto de matrix creó reacciones que han seguido años después de su estreno.

Han pasado más de 20 años de que tomamos la píldora roja que nos adentró en la Matrix y desde entonces nada ha sido igual. La película influyó directamente en la industria, siendo fuente de inspiración para títulos como Kill Bill, El origen y Sucker Punch. Ni qué decir de sus elementos técnicos, con el famoso bullet time empleado en incontables películas. Más importante ha sido su impacto social. En su momento resucitó viejas teorías sobre la posibilidad de que el mundo que conocemos no sea más que una simulación. Años más tarde fue injustamente señalada por inspirar los asesinatos de Columbine principalmente porque los ejecutores vestían de negro y portaban gafas oscuras. Más recientemente ha suscitado lecturas relacionadas con la transexualidad que se han visto impulsadas por el cambio de género de sus cineastas.

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Matrix siempre ha estado presente y aun así, es imposible dejar de preguntarse si su regreso es realmente necesario. No sólo por sus controvertidas e incomprendidas secuelas, sino porque la historia parecía cerrada definitivamente. Y aunque la cinta nos enseñó que “todo lo que tiene un inicio tiene un final”, esta misma filosofía nos lleva de vuelta a un punto de arranque que nos hace pensar que el regreso de Neo es más necesario que nunca.

Regreso a la madriguera

Las primeras teorías de simulación se remontan a Platón con su Alegoría de la Caverna y continúan con la Primera Meditación de René Descartes, la Crítica de la Razón Pura de Immanuel Kant y el ensayo Simulacres et Simulation de Jean Baudrillard. Con el tiempo serían trasladadas a un ámbito más científico y tecnológico, al grado que el profesor Nick Bostrom, el astrofísico Neil DeGrasse Tyson y el emprendedor Elon Musk no descartan que nuestra existencia suceda en un mundo virtual. Por su parte, Scientific American ha confirmado la teoría, no con conexiones tipo Matrix, sino con una actividad humana contemporánea que depende completamente de la tecnología.

“No necesitamos que la inteligencia sea consciente”, asegura el medio. “Ni siquiera necesitamos que sea muy compleja, porque la evidencia que buscamos es ‘experimentada’ por todos los programas de computadora, simples o complejos, que se ejecutan en todas las máquinas, lentos o rápidos”.

A esto sumemos una sociedad cada vez más inmersa en la tecnología. Las estadísticas señalan que el 59.5% de la población global tiene acceso a internet , que el 57% es usuario de al menos una red social . No menos significativo es que los celulares actuales garantizan una conectividad perpetua, lo que puede apreciarse en el hecho que más del 90% de los usuarios ingresan a internet desde ellos . Morpheus lo advirtió en su momento, “la mayoría de la gente no está lista para ser conectada” y no hay razón para pensar que esto ha cambiado.

El dominio digital se ha expandido aún más en los últimos meses, con una pandemia que forzó a una conexión casi absoluta. En mayor o menor medida, todos hemos vivido una doble vida: la real en casa donde y la virtual en las pantallas de Zoom donde no somos un nombre, sino un nombre de usuario, un avatar y alguien que desaparece al apagar la pantalla. La Matrix nos tiene y el escape luce improbable.

A menos que el Elegido diga lo contrario, claro está. Y es que mientras la entrega original se caracterizó por su carácter preventivo, Matrix Resurrecciones llega en un mundo real rebasado por las máquinas. Esto hace que Neo, apoyado de nueva cuenta en una base narrativa profundamente religiosa, ascienda de entre los muertos para librar una nueva batalla por la liberación de la humanidad.

 

El factor Reeves

La grandeza de Matrix siempre radicó en un trabajo conjunto, lo que puede apreciarse en el guion, la dirección y las actuaciones, pero también en el vestuario, el diseño de producción, las coreografías y los efectos visuales. Y aun así, pocos se atreverían a negar que el alma de la cinta es Keanu Reeves, cuyo Neo deambula entre la más pura humanidad y la frialdad de la máquina. No por nada es el papel más icónico de su carrera.

Luego de alcanzar el punto más alto de su carrera en los 90 e inicios de los 2000, la popularidad del actor se fue difuminando con películas que pasaron sin pena ni gloria por las salas, como "Dueños de la calle", "El día que la Tierra se detuvo" y "47 Ronin". La debacle fue tal, que los primeros rumores de una nueva "Matrix" ni siquiera consideraban al histrión y preferían centrarse en otros personajes.

Todo cambió con John Wick, que ubicada en un inframundo criminal de corte fantástico, respaldada por sus increíbles secuencias de combates y centrada en un asesino cuya redención se ve interrumpida por la muerte del perro que le fuera regalado por su difunta esposa, ascendió entre las franquicias más populares de la última década y reposicionó al actor de vuelta en lo más alto.

No es casualidad que la apariencia del resucitado Neo emule tan directamente la de Wick, ni que la estética de Matrix Resurrecciones reemplazara su icónica tonalidad verde con las luces neón vistas en la franquicia asesina. Estas decisiones no han pasado desapercibidas para el grueso del público, pues aunque han generado cierto nerviosismo entre los aficionados ante un cambio de posibilidad del elegido, también han iniciado el sueño de ver un cruce entre ambas franquicias. Un universo compartido que hoy luce improbable, pero que para nada debe ser descartado ante las tendencias de la industria contemporánea que apunta cada vez más al terreno del crossover.

Matrix siempre ha sido relevante, pero hoy más que nunca luce como una historia tan anhelada como necesaria. ¿Estará al nivel de la mítica entrega original? Ni siquiera la Pitonisa sabe la respuesta y tendremos que esperar a diciembre para descubrirlo. De momento sólo nos queda empezar a creer.

 
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