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Nuestras Historias

Cómo hacer la playlist perfecta

Con estos sencillos consejos, tus playlist mejorarán considerablemente y podrás parecer todo un curador de música.
dom 08 agosto 2021 10:27 AM
cómo hacer la playlist perfecta / cómo hacer un buen playlist
¿Listo para transformar tus playlists?

“Para mí, hacer una compilación es como escribir una carta –hay mucho que borrar y que repensar y empezar de nuevo. [...] Una buena compilación, como cortar con una persona, es algo difícil de hacer. Tienes que empezar con un descorche, retener la atención [...] y luego tienes que subir el tono o bajarlo […] y… ay, hay muchísimas reglas”. Así es como Nick Hornby define el arte de hacer una playlist en la legendaria novela High Fidelity (1995), en la que el protagonista, Rob Fleming, un melómano propietario de una tienda de discos, pasa gran parte de su tiempo haciendo listas, entre ellas, listas de música. Leer el pasaje anterior, o en su defecto, llegar al mismo punto en la dos adaptaciones de la historia (en el 2000 con John Cusack y en el 2020 con Zoe Kravitz), nos hace inevitablemente querer perfeccionar nuestra habilidad de crear playlists perfectas y ser los reyes de la fiesta… o al menos de nuestras cuentas de Spotify.

Aquí unas reglas básicas que todo buen creador de playlists debe conocer para hacerse la vida fácil.

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Elige un tema

Como toda historia, toda playlist necesita un hilo conductor. Este puede ir desde aspectos súper fáciles como temporales (novedades del mes, éxitos de los sesenta), situacionales (canciones para cocinar, la playlista para una boda), de género (los mejores riffs de guitarra en el rock), emocionales (canciones que escuchar cuando quieres sufrir, canciones que te ponen de buenas en dos segundos) e incluso personales (por ejemplo, ¿has intentado hacer un repaso musical de una relación? Esto puede llegar a requerir un nivel más avanzado en el arte de las playlists pero vale la pena intentarlo). Sea cual sea el que elijas, tenlo en mente en todo momento, o terminarás con una cosa muy disparatada.

Establece una duración de una hora

En épocas prehistóricas, las recopilaciones se hacían en casetes o discos compactos que tenían una duración limitada. Hoy, el mundo digital y las plataformas de streaming nos dan la habilidad de agregar canciones a nuestro antojo, sin preocupación ni limitación alguna. Y aunque parece padrísimo, cualquier amante de hacer playlists sabe que no lo es. Antes la gente hacía una curaduría muy meticulosa de las canciones que metía a un mixtape, y es algo que hemos perdido con el tiempo. La forma de recuperar ese rigor es estableciendo un tiempo de duración a cada playlist que hagamos. ¿Por qué una hora? Es el tiempo perfecto para crear todo un viaje y también es el tiempo ideal que destinar a escuchar la playlist de alguien más (más ya es pedir demasiado. Pierdes a tu audiencia).

El orden siempre debe ser intencional

Esto se suma al pasaje de Hornby. La playlist es más que un grupo de canciones; es un viaje. Como tal, debe llevarte en un recorrido. No importa si vivimos en la era del shuffle; tú eres un artista de la playlist y debes trabajar como tal. Cada canción debe relacionarse con la siguiente; un poco como una conversación. La clave es muy fácil: piensa en cómo te hace sentir una canción y elige la siguiente con base en lo que te gustaría sentir después. Es algo muy orgánico. Si tienes conocimientos musicales más avanzados puedes tener criterios tonales y teóricos como base, pero honestamente, el lado emocional suele ser más efectivo, sobre todo si es una playlist que no tiene un solo fin académico o histórico.

Nunca empieces con la mejor canción

No veas a la primera canción como tu carta de presentación. Vela más bien como una especie de puerta que se abre para entrar al verdadero hit. Comienza con una canción que rebase lo “cumplidora” pero que tampoco sea tu arma infalible. De ahí, ve jugando con altibajos para poner tu mejor canción un poco antes de la mitad. Reserva otra de tus mejores apuestas para cerrar con broche de oro. Ojo: las canciones principales están en lugares estratégicos, pero eso no significa que las demás tengan que ser de relleno. Nunca incluyas una canción que te parezca meh.

Cuidado con la edición

Esto responde a las épocas modernas. Una cosa es tener una playlist de “éxitos semanales” y editarla constantemente. Otra muy distinta es tener “la playlist indispensable para salir de viaje”. Si editas con frecuencia, resulta que tu selección no era tan indispensable después de todo, y estás fracasando como curador. A veces la gente tiende a editar tanto que valía más la pena hacer un vol. 2 de la playlist original, o bien, etiquetarla de otra manera.

Piensa en una persona

Como dirían las abuelitas, no eres monedita de oro para caerle bien a todo el mundo, y seguramente con tu gusto musical pase lo mismo. Sin embargo, eso no significa que tengas que trabajar en una playlist que satisfaga las necesidades del mundo entero. No trates de pensar en una compilación que va a hacer felices a todas las personas que conoces, sino a una en particular. Te será más fácil acotar, y lo más seguro es que mucha gente se identifique, de todas formas.

La variedad es clave

Quizás sobre decir esto, pero es fundamental: no repitas canciones, no repitas artistas (a menos que tengas una razón, no buena, MARAVILLOSA, para hacerlo, y sé muy honesto al respecto. Si decides hacerlo, obvio no pongas las dos canciones seguidas) y no pongas juntas canciones que se parezcan mucho. Una cosa es que fluyan y que conversen y otra muy diferente es que parezca una canción gigantesca.

Escucha muchas playlists

La práctica hace al maestro pero el estudio también. Escucha a distintos curadores y reflexiona sobre cómo acomodaron las canciones. Otra razón para hacer de esto un hábito, es que al hacerlo conocerás canciones que de otra manera no hubieran llegado a ti, y eso a su vez te expondrá´a a nuevos músicos y hará que tus propias playlists comiencen a sonar mucho más profesionales.

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