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Nuestras Historias

¿Por qué el Martin Scorsese ama tanto a Nueva York?

La Pequeña Italia, el puente de Brooklyn, el Bronx y hasta el Harlem, son escenarios que impregnan la cinematografía del cineasta.
vie 30 junio 2017 12:52 PM
Gangs Of New York
Gangs Of New York El universo de Scorsese (Foto: Shutterstock)

Martin Scorsese tiene un amor entrañable por Nueva York, no sólo le interesan las fachadas y sus rascacielos, sino su gente, sus locuras, sus partes más oscuras y escabrosas, porque al igual que Woody Allen o Spike Lee –directores de cine también enamorados de la Gran Manzana– , sabe que para habitar esta ciudad es necesario hacerla cine.

El thriller Mean Streets (1973) es un intenso homenaje a la Pequeña Italia, ese breve y pintoresco enclave entre Spring Street y el Bowery, con sus tiendas de ultramarinos y sus fondas, con sus expendios de cannoli (el dulce típico de Sicilia) y sus tabernas, territorio que la cámara de Kent L. Wakeford convierte casi en una isla dentro de la isla.

Lo mismo sucede en Toro salvaje (1980), la historia del boxeador Jake La Motta, donde Scorsese recrea el barrio del Bronx de los años 40, con sus fuentes de soda, el balneario de la comunidad, el gimnasio en que se forjó el célebre pugilista, espacios que conforman un curioso álbum de familia.

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Las cintas de Scorsese contienen el mensaje oculto de que para entender a Nueva York hay que desentrañar su temperamento, un ánimo voluble entre calle y calle. Eso es lo que piensan Travis Bickle (Robert De Niro) en Taxi Driver (1976); el saxofonista Jimmy Doyle (Robert De Niro) y la cantante Francine Evans (Liza Minnelli) en New York, New York (1977), la dramática historia de amor ambientada al término de la Segunda Guerra Mundial.

Lo mismo piensa Paul Hackett (Griffin Dunne) de After Hours (1985), donde el infortunio de perder un billete de veinte dólares en un taxi, lo arrastra a una expedición por la jungla de los barrios del East Village, o el pintor Lionel Dobie (Nick Nolte) que vive en Dumbo, el barrio bohemio al pie del puente de Brooklyn, en el corto “Lecciones de vida” que Scorsese aportó para la Historias de Nueva York (1989).

No obstante, el film absoluto de la Gran Manzana tal vez sea Pandillas de Nueva York (2002), donde Martin Scorsese mostró la evolución, los cambios y el progreso de los distritos de Manhattan, una urbe que con los años se fue expandiendo hasta Harlem y el Bronx, jurisdicciones que construyeron poco a poco su propia identidad.

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