En Maranello nunca ha sido fácil compartir garaje, pero esta vez el ambiente se sintió distinto. Lo que pasó en el Gran Premio de México no fue un simple toque de carreras: fue la chispa que dejó al descubierto una guerra de egos que la Scuderia llevaba meses intentando contener.
Hamilton vs. Leclerc: la guerra de egos que tiene a Ferrari en llamas
Dos pilotos, una curva y cero ganas de ceder
Lewis Hamilton arrancó desde la pole position y Charles Leclerc desde la tercera plaza. Bastaron las primeras curvas para que ambos se enfrascaran en una batalla tan cruda que estuvieron a punto de chocar y terminaron saliéndose de la pista. El resultado fue una cuenta pendiente para Ferrari: segundo y cuarto lugar, un doblete que se esfumó y una victoria que se llevó Max Verstappen con su Red Bull.
Hamilton, de 41 años, siete títulos mundiales y a punto de cumplir 400 Grandes Premios en Brasil, no lo dejó pasar. Pidió por radio una sanción para Leclerc, a quien acusó de jugarse "el todo por el todo", y en Sao Paulo dejó claro que sigue molesto. Dijo que le importa muy poco lo que opine la gente de sus palabras y fue más allá: según él, el monegasco es más agresivo con sus compañeros de equipo que con sus rivales. Ahí metió a Sebastian Vettel y a Carlos Sainz como antecedentes.
Monza, el expediente que pesa
Si Hamilton está así de molesto es porque no es la primera vez. En Monza, en septiembre, Leclerc lo empujó hacia la grava. Entonces el piloto de 29 años aceptó que se había pasado en la curva dos y habló con su compañero. Parecía asunto cerrado, pero lo de México demostró que aquella charla no cambió nada en pista.
Por eso Hamilton ya no quiere cortesías: pide una conversación de fondo sobre los "grandes problemas" del equipo, sobre todo las normas cuando dos Ferrari pelean posición. Y quiere que la dirija Frédéric Vasseur, un director que rara vez se libra de la crítica de la prensa italiana y que estos días luce desarmado. Según Canal+, la reunión entre los tres probablemente sería este viernes.
Un Leclerc a distancia y un Schumacher sin filtro
Mientras tanto, Leclerc se mantuvo lejos del ruido. Regresó a Europa tras México para estar con su esposa Alexandra, que dio a luz el martes a su hija Bianca, y fue eximido de la prensa en Sao Paulo, aunque saldrá a pista desde el viernes.
El que sí dijo lo que pensaba fue Ralf Schumacher, quien consideró inaceptable exigir por radio un castigo contra tu propio compañero y comparó el tono de Hamilton con el de Al Capone: como si el perro le dictara la ley a su dueño.
Lo irónico es que quien más se beneficia es Mercedes. A cuatro carreras del final, las Flechas de Plata tienen 126 puntos de ventaja sobre Ferrari y podrían asegurar el título de constructores incluso este domingo. Mientras Hamilton y Leclerc pelean por quién tiene la razón, el campeonato se les va por otro lado.