El sábado de clasificación del Gran Premio de la Ciudad de México comenzó bastante antes de que los primeros monoplazas salieran a pista. Esta vez, el plan era vivir la Fórmula 1 desde el otro lado: entrar al paddock, pasar el día en la suite de McLaren y conocer de cerca el trabajo de una de las escuderías más reconocidas del campeonato, todo de la mano de Jack Daniel’s.
Team Papaya, whisky de Tennessee y el GP de la Ciudad de México
Desde nuestra llegada al Autódromo Hermanos Rodríguez, el ambiente dejaba claro que estábamos en uno de los fines de semana más esperados del año en la ciudad. Miles de aficionados, los colores de las distintas escuderías y ese sonido tan característico de los motores que se escucha incluso antes de llegar a la pista. Pero esta vez, más allá de seguir lo que sucedía en el circuito, la idea era descubrir todo lo que ocurre a su alrededor.
De Tennessee al corazón del Team Papaya
Aunque el sábado era el día señalado, la experiencia había comenzado unos días antes. Recibimos un paquete de Jack Daniel’s con una botella de edición especial creada en colaboración con McLaren Racing, una chamarra bomber con detalles de ambas marcas y una gorra del equipo. Una pequeña introducción a lo que nos esperaba durante el fin de semana.
La botella tenía su propia historia. Se trata de la cuarta edición anual de la colaboración entre Jack Daniel’s y McLaren, que este 2026 celebra dos fechas importantes: los 160 años de la destilería de Tennessee y el Gran Premio número 1,000 de McLaren en Fórmula 1. Su diseño incorpora elementos gráficos conmemorativos de la escudería, mientras que el whiskey mantiene el proceso de elaboración característico de la marca, suavizado a través de carbón de maple y añejado en barricas de roble blanco americano, con notas de caramelo, vainilla y roble tostado.
Una colaboración que une a dos marcas con décadas de historia y que, durante el Gran Premio de México, nos permitió conocer de cerca el mundo del McLaren Mastercard Formula 1 Team-
El sábado pasaron por nosotros temprano para llevarnos directamente al autódromo. Una vez dentro, nos dirigimos al Paddock Club, donde desde el primer momento se percibe una dinámica completamente distinta a la de las gradas. Entre invitados, integrantes de las escuderías y el movimiento constante de quienes trabajan durante el Gran Premio, el ambiente tiene su propio ritmo.
Nuestra primera parada fue la suite de McLaren, donde nos recibieron con otra chaqueta del equipo, gorras y una vista privilegiada de la pista. Apenas comenzábamos a instalarnos cuando llegó una de las primeras sorpresas del día: la visita de Oscar Piastri.
El piloto australiano se tomó un momento para conversar con los invitados y compartir un poco más sobre su experiencia compitiendo en México. Escucharlo hablar del circuito y de lo que representa correr frente a la afición mexicana fue una buena manera de comenzar el día y conocer una faceta más cercana de uno de los pilotos de McLaren.
Mucho más que lo que sucede en la pista
Con los primeros monoplazas en el circuito, el sonido de los motores comenzó a dominar el ambiente. Por más que estés acostumbrado a ver las carreras por televisión, escucharlos pasar a unos metros de distancia es completamente distinto. La velocidad se percibe de otra manera y, con las primeras sesiones en marcha, también comenzaba a sentirse la adrenalina de la clasificación.
Todavía quedaban algunas horas antes de que los pilotos salieran a buscar sus mejores tiempos, así que aprovechamos para disfrutar de la oferta gastronómica del Paddock Club. Todo, claro, sin perder de vista lo que está pasando en el circuito, algo que hace que incluso los momentos entre sesiones formen parte de la experiencia.
Después de comer llegó el momento de bajar a la pista, literalmente.
El track tour es un recorrido a bordo de camiones que permite conocer el trazado del Autódromo Hermanos Rodríguez desde una perspectiva poco habitual. Pasar por las mismas rectas y curvas que los pilotos recorrerían minutos después, aunque evidentemente a una velocidad mucho menor, cambia bastante la percepción que tienes del circuito.
Desde el camión puedes apreciar las distancias, la amplitud de algunas curvas y los cambios de dirección que en televisión parecen suceder en apenas unos segundos. También es interesante reconocer las zonas del circuito que has visto tantas veces durante las transmisiones y entender un poco mejor la precisión que exige cada vuelta.
Pero si recorrer la pista fue interesante, caminar por el pit lane nos permitió acercarnos todavía más a lo que sucede detrás de cada carrera. Durante el recorrido pasamos frente a los garajes de distintas escuderías. Autos, alerones, neumáticos, herramientas y mecánicos trabajando en los últimos ajustes antes de la clasificación. Todo está perfectamente organizado y, aunque hay muchísimas personas moviéndose de un lado a otro, cada una parece tener muy claro qué debe hacer.
Por supuesto, una de las paradas que más esperábamos era la del garaje de McLaren. Ahí estaban los monoplazas de Lando Norris y Oscar Piastri, rodeados por los integrantes del equipo que se encargan de tenerlos listos para salir a pista. Ver de cerca cada componente y observar cómo trabajan los mecánicos permite entender la cantidad de personas y procesos que intervienen antes de que un piloto pueda completar una sola vuelta.
La clasificación desde el garaje de McLaren
Conforme se acercaba la clasificación, el ambiente comenzó a cambiar. La actividad dentro de los garajes se intensificó y la atención estaba puesta en los tiempos, las condiciones de la pista y las estrategias de cada equipo. Durante la Q2 tuvimos la oportunidad de entrar al garaje de McLaren para seguir la sesión desde dentro. Probablemente uno de los momentos más interesantes de todo el día.
Mientras los pilotos estaban en pista buscando mejorar sus tiempos, nosotros podíamos observar de cerca cómo trabajaba el resto del equipo. Los ingenieros seguían cada dato en sus pantallas, los mecánicos preparaban herramientas y neumáticos, y todo estaba listo para reaccionar en cuestión de segundos.
Lo que más llama la atención es la coordinación. No hay movimientos innecesarios ni demasiado espacio para el error, cada persona tiene una función específica y todos trabajan con un mismo objetivo: conseguir que el monoplaza tenga el mejor rendimiento posible.
Desde fuera, la Fórmula 1 suele concentrarse en los pilotos, sus resultados y las rivalidades entre escuderías. Pero estar dentro de un garaje durante una sesión de clasificación permite entender la dimensión del trabajo que existe detrás. Cada vuelta es el resultado de un esfuerzo colectivo, de decisiones que se toman en segundos y de un equipo que debe funcionar con una precisión impresionante.
La clasificación finalmente llegó a su fin y, aunque todavía faltaba el domingo y la carrera principal, el sábado había sido suficiente para conocer una faceta de la Fórmula 1 que difícilmente se aprecia desde las gradas.
Pasar el día con Jack Daniel’s y McLaren nos permitió ir más allá de la competencia y acercarnos a las personas, los procesos y las decisiones que hacen posible cada Gran Premio. Desde la conversación con Oscar Piastri hasta los minutos dentro del garaje durante la Q2, cada parte del recorrido fue mostrando algo distinto de este deporte.
Y es lo màs interesante de la jornada: descubrir que mientras millones de personas siguen lo que sucede en la pista, hay todo un equipo trabajando detrás de cada segundo que vemos en el cronómetro.