Si a José Mourinho le preguntaran cómo quería que fuera la tarde del sábado en el Bernabéu, probablemente no habría descrito esto. Pero el Real Madrid se llevó los tres puntos ante el Villarreal (1-0) en la octava fecha de LaLiga y se acomodó, al menos de forma provisional, en el tercer lugar, a seis puntos del líder Barcelona.
Diomande decide, Vinícius se va y el Real Madrid aguanta
Una alineación con sorpresa
La noticia previa al silbatazo fue que Vinícius empezó en la banca. Mourinho puso de titular al joven marfileño Yan Diomande, y la apuesta terminó pagando. El Madrid tuvo más la pelota, pero le costó salir de la presión del Submarino Amarillo, que no regaló nada.
Las primeras ocasiones fueron para Kylian Mbappé, y no era un partido cualquiera para él. Llegaba con las imágenes saliendo de una discoteca y andando en bicicleta todavía frescas, después de dejar la selección francesa por molestias. Su técnico lo defendió el viernes y el Bernabéu lo recibió con indiferencia, que a veces pesa más que un abucheo. Su remate pegó en el palo (7') y, tras un gran pase de Trent Alexander-Arnold, se topó con Peter Gulácsi (21').
El segundo tiempo: gol, VAR y resistencia
Vinícius entró en el descanso y el equipo se animó, aunque el Villarreal también subió su intensidad. Thibaut Courtois tuvo que sacar dos tiros seguidos de Pape Gueye (60' y 61'). Un minuto después, Diomande respondió con un disparo cruzado (62') que le devolvió la calma a un Madrid que ya se ponía nervioso.
Y entonces llegó el momento más raro de la noche. Vinícius remató una gran cabalgada de Bellingham y celebró el gol, pero el VAR revisó la jugada: había tirado del pelo a un rival al inicio de la acción. Gol anulado y tarjeta roja (72').
Con diez, el Madrid retrocedió, se cerró y resistió mientras el Villarreal se volcaba sobre su portería sin encontrar el empate. No fue un triunfo brillante, pero sí uno de esos que se anotan en la tabla sin hacer tantas preguntas.