La ilusión de México en la Copa del Mundo llegó a su fin este domingo en el Estadio Azteca. Ante más de 80 mil aficionados que soñaban con una noche histórica, la Selección Mexicana cayó 3-2 frente a Inglaterra en un partido intenso, dramático y lleno de emociones que terminó por favorecer al conjunto europeo, el cual aseguró su lugar entre los ocho mejores del torneo.
¡Gracias México! La Copa Mundial se despide de una histórica Selección Mexicana
El encuentro comenzó con un ritmo frenético desde los primeros minutos. Inglaterra mostró desde el inicio la calidad individual de sus figuras y encontró rápidamente la manera de romper el equilibrio. Jude Bellingham se convirtió en el gran protagonista de la primera mitad al marcar dos goles en apenas dos minutos. Primero apareció al minuto 36 con una definición precisa dentro del área y, apenas instantes después, volvió a hacerse presente para ampliar la ventaja inglesa y silenciar momentáneamente al Azteca.
Cuando parecía que el partido comenzaba a escaparse, México reaccionó antes del descanso. Julián Quiñones descontó al minuto 42 y devolvió la esperanza a una afición que nunca dejó de empujar a su selección. Ese gol cambió el ánimo del encuentro y permitió que el equipo mexicano se marchara al vestidor con la sensación de que todavía había historia por escribir.
La segunda mitad ofreció un escenario completamente distinto. Inglaterra sufrió la expulsión de uno de sus jugadores al inicio del complemento y tuvo que afrontar prácticamente todo el segundo tiempo con diez hombres. México adelantó líneas, tomó mayor posesión del balón y comenzó a generar oportunidades constantes en busca del empate, mientras los ingleses apostaban por mantener el orden defensivo y aprovechar cualquier espacio al contragolpe.
Sin embargo, cuando mejor lucía el conjunto mexicano, apareció la experiencia del capitán Harry Kane. Al minuto 60 convirtió un penal que significó el 3-1 y obligó nuevamente a México a remar contra la corriente. Pese al duro golpe, el equipo dirigido por el cuadro nacional no bajó los brazos y continuó insistiendo sobre la portería rival.
La recompensa llegó al minuto 69, cuando Raúl Jiménez transformó un penal para acercar nuevamente a México en el marcador. Con el 3-2, el cierre del partido se convirtió en un auténtico asedio sobre el arco inglés. Los minutos finales estuvieron marcados por la presión mexicana, el apoyo incesante de la afición y la resistencia de un equipo inglés que, incluso con un hombre menos, logró mantener la ventaja hasta el silbatazo final.
Con este resultado, Inglaterra clasificó a los cuartos de final de la Copa del Mundo, donde enfrentará a Noruega, selección que dio una de las grandes sorpresas del torneo al eliminar a Brasil. Para México, en cambio, la derrota representa el cierre de un Mundial en el que mostró momentos de gran nivel, pero en el que nuevamente quedó a las puertas de seguir avanzando en la fase de eliminación directa.
Aunque el resultado deja un sabor amargo, el desempeño del equipo mexicano volvió a demostrar competitividad frente a una de las principales potencias del fútbol mundial. La reacción tras verse abajo por dos goles, la capacidad para mantenerse en partido y la actitud mostrada hasta el último minuto reflejaron el carácter de un grupo que nunca dejó de luchar, pero que terminó encontrándose con la contundencia y jerarquía de una Inglaterra que supo aprovechar sus oportunidades para seguir con vida en la búsqueda del título mundial.