En la Copa Mundial hay jordanas impredecibles, ayer tuvimos una con España, sin embargo, llegan aquellos partidos que terminan encajando perfectamente dentro de una historia que lleva más de dos décadas construyéndose. Hoy como en otras ocasiones queda algo claro: no hay nadie como Lionel Messi.
Messi y el arte de seguir haciendo historia
(Fotografía: Michael Steele/Getty Images)
En el debut de Argentina en el Mundial 2026, el capitán argentino anotó tres goles frente a Argelia y alcanzó los 16 anotaciones en dicho evento, igualando el récord histórico que hasta ahora pertenecía en solitario a Miroslav Klose. Lo hizo, además, el mismo día en que se convirtió en el primer futbolista en disputar seis Copas del Mundo, una cifra que parecía imposible cuando aquel joven zurdo debutó en Alemania 2006.
Pero más allá de los récords, la noche tuvo algo distinto. La emoción por ver a la leyenda argentina es innegable, especialmente porque existe la sensación de estar presenciando uno de esos momentos que terminan ocupando un lugar permanente en la memoria colectiva del fútbol y porque sabemos que es la última vez en que esto ocurrirá en una Copa Mundial.
(Fotografía: Michael Steele/Getty Images)
Messi abrió el marcador con un disparo desde fuera del área, amplió la ventaja tras anticipar un error del arquero Luca Zidane y completó su primer hat-trick (tres tantos) en una Copa del Mundo con un remate que desató la locura de los más de 65 mil argentinos presentes en el Arrowhead Stadium.
Al finalizar el encuentro, fiel a su estilo, restó importancia a las estadísticas. “Es un honor, pero no significa demasiado para mí”, dijo sobre el récord. Una respuesta coherente con el futbolista que lleva años persiguiendo algo más grande que los números: competir, disfrutar y seguir siendo decisivo cuando más importa.
(Fotografía: Michael Steele/Getty Images)
Porque cuando parecía que Qatar 2022 había sido el cierre perfecto, Messi decidió escribir un capítulo más. Uno que hoy comenzó con goles, récords y emoción, pero que deja abierta una pregunta inevitable: ¿hasta dónde puede seguir llegando alguien que lleva veinte años desafiando cualquier límite imaginable?
Pero si algo ha enseñado Messi a lo largo de su carrera es que las historias extraordinarias rara vez terminan cuando todos creen que deberían hacerlo.