Ayer, Lewis Hamilton nos demostró por qué es y sigue siendo una leyenda dentro de la Fórmula 1. No importa que su última victoria hubiera sido en 2024, en el GP de Bélgica; el británico está de regreso en lo más alto del podio y llevando a Ferrari consigo.
Lewis Hamilton amplía su récord histórico y alcanza las 106 victorias en Fórmula 1
(Fotografía: Pauline Ballet/Getty Images)
Lewis Hamilton, el piloto con más victorias en la Fórmula 1
Además de conseguir, de forma oficial, su primera victoria con su actual escudería, esta carrera lo coloca 15 triunfos por encima de Michael Schumacher, quien obtuvo 91 victorias. Le siguen Max Verstappen con 71, Sebastian Vettel con 53 y Alain Prost con 51.
Con esto no solo amplía el récord que ya había impuesto, también se consolida como el piloto con más triunfos en la historia de la Fórmula 1, sumando 106 victorias. La primera llegó en el GP de Canadá de 2007 y, 19 años después, alcanzó la número 106 en el GP de España de 2026.
(Fotografía: Rudy Carezzevoli/Getty Images)
Esta cifra también lo mantiene como el piloto con más campeonatos mundiales de la historia, empatado con Michael Schumacher, con siete títulos en total. Para Hamilton, la historia de sus campeonatos comenzó en 2008, cuando todavía corría para McLaren. Después llegaron los títulos de 2014, 2015, 2017, 2018, 2019 y 2020 con Mercedes.
El triunfo en España no solo sumó a su récord; a nivel personal también significó cumplir una meta que incluía ganar una carrera al volante de un Ferrari, algo que finalmente consiguió enfundado en los colores de la legendaria escudería italiana.
(Fotografía: Peter Fox/Getty Images)
Durante la carrera, el piloto británico aprovechó unos neumáticos más frescos y una estrategia de paradas en boxes perfectamente ejecutada para superar a su antiguo compañero de equipo, George Russell, quien concluyó la carrera en la segunda posición.
(Fotografía: Rudy Carezzevoli/Getty Images)
Al final, la prueba concluyó con Hamilton en el primer lugar, seguido por George Russell, de Mercedes, y Lando Norris, de McLaren, en la tercera posición. Fue un podio completamente británico, el décimo de su tipo, algo que no ocurría desde el Gran Premio de Estados Unidos de 1968.