“Eterno finalista” quizá sea un título poco halagador para un tenista tan talentoso como Alexander Zverev. La realidad es que, a pesar de su evidente potencial, ‘Sascha’ se vio eclipsado por dos generaciones: la del Big 3, Roger Federer, Rafael Nadal y Novak Djokovic, y la nueva camada encabezada por Carlos Alcaraz y Jannik Sinner. Sin embargo, esa historia ha llegado a su fin y, a partir de hoy, Zverev ya puede llamarse campeón de Grand Slam.
Llegó su momento: Alexander Zverev se convierte en campeón de Roland Garros
En 2024, Zverev disputó la final de Roland Garros, donde cayó ante Carlos Alcaraz, quien conquistó por primera vez el Abierto de Francia. Un año después volvió a encontrarse en una final, pero esta vez parecía que nada podría frenar su ascenso hacia el título.
El camino no fue sencillo y la final prometía un espectáculo que, por momentos, alejaba los reflectores de los nombres que habían dominado recientemente los Grand Slams. Frente a Flavio Cobolli, el italiano de 24 años, el alemán llevó al límite a su rival y a sí mismo en busca de dejar atrás la etiqueta de finalista para convertirse, finalmente, en campeón.
Un Roland Garros para recordar
No podemos pasar por alto que esta edición de Roland Garros fue particularmente inusual. Carlos Alcaraz, campeón del torneo en 2024 y 2025, se retiró de la competencia antes de que comenzara. Por su parte, Jannik Sinner no logró superar la segunda ronda y Novak Djokovic cayó en la tercera.
Ante este panorama, algo parecía claro: si Alexander Zverev no aprovechaba esta oportunidad, probablemente tendría que esforzarse el doble para conseguir el título en el futuro. No solo era una percepción externa; es posible que el propio tenista entendiera que este era su momento. Y no lo dejó escapar.
La final llegó y Cobolli enfrentándose a su primera final de GS no se lo puso fácil. Zverev se llevó el primer set con un contundente 6-1, pero el italiano reaccionó en el segundo para imponerse por 6-4. En un duelo de constantes intercambios de dominio, el alemán volvió a tomar ventaja al ganar el tercer set por 6-4. En el cuarto, Cobolli apretó el ritmo y llevó la definición al tie-break, donde se impuso por 7-6 (7-5).
El quinto set lo definiría todo. Con dos sets ganador por lado, cualquiera podía quedarse con la Copa de los Mosqueteros. Sin embargo, cuando el marcador marcaba 4-1 a favor de Zverev, comenzaba a sentirse inevitable que Roland Garros terminaría en manos del alemán.
Y así fue. El marcador final quedó 6-1, 4-6, 6-4, 6-7 (5) y 6-1, después de 4 horas y 16 minutos de juego. Alexander Zverev levantó por fin el trofeo que tanto había perseguido, consiguiendo una victoria que para muchos ya parecía imposible.