Es posible que nunca tengamos una respuesta definitiva sobre cuál es la mejor selección de la historia de los Mundiales, pero es evidente que Brasil siempre estará entre las candidatas. La selección brasileña ha sido cuna de algunos de los mayores talentos y de los futbolistas más influyentes que ha dado este deporte.
Hablemos de Ronaldo Nazário, el fenómeno que conquistó el Mundial
(Fotografía: Clive Brunskill)
Por un lado está Pelé, el único jugador que ha ganado tres Copas del Mundo con su selección. También es imposible no mencionar a Garrincha. Y, en la era moderna, aparece Ronaldinho, símbolo de la alegría en el fútbol. Sin embargo, hubo un “Fenómeno”, un jugador considerado como uno de los mejores delanteros de todos los tiempos: Ronaldo Nazário.
La historia de Ronaldo Nazário con la Copa Mundial es una de amor y éxito. El delantero le regaló a Brasil algunos de sus momentos más brillantes gracias a los quince goles que marcó en diecinueve partidos disputados a lo largo de cuatro Copas del Mundo.
Ronaldo fue dos veces campeón del mundo y una vez finalista. Aunque es cierto que en su primer título no llegó a disputar ni un solo minuto, pues era demasiado joven, aquella experiencia le sirvió como aprendizaje para, años después, liderar a su selección hasta la gloria.
4 Mundiales, 2 títulos: Ronaldo Nazário a través de la Copa Mundial
Estados Unidos 1994: un joven Ronaldo
En aquel entonces, Ronaldo tenía apenas 17 años. Aun así, fue convocado por Carlos Alberto Parreira como una forma de que aprendiera de los delanteros titulares y viviera la experiencia de una Copa del Mundo desde dentro.
El joven no disputó ni un solo minuto del torneo, pero pudo celebrar junto a sus compañeros cuando Brasil conquistó el título tras vencer a Italia en la final.
Francia 1998: el comienzo de la leyenda
A los 21 años dio los primeros pasos en su camino para convertirse en una leyenda. Para entonces, Ronaldo ya era uno de los futbolistas más reconocidos del planeta y atravesaba uno de los mejores momentos de su carrera. Durante el torneo marcó cuatro goles en siete partidos: uno en la fase de grupos frente a Marruecos, dos en los octavos de final ante Chile y uno más en la semifinal contra Países Bajos.
Sin embargo, la final tuvo un desenlace amargo. Brasil fue superado por Francia y Ronaldo estuvo cerca de no disputar el encuentro. El resultado no fue favorable para Brasil, pero el delantero fue reconocido con el Balón de Oro como el mejor jugador del torneo.
Corea y Japón 2002: el Fenómeno consagrado
(Fotografías: Alex Livesey)
El Mundial de 2002, el primero celebrado en Asia y organizado conjuntamente por Corea del Sur y Japón, fue también la edición más gloriosa en la carrera de Ronaldo.
El delantero no llegaba en la mejor condición; las lesiones lo habían mantenido alejado de las canchas durante largos periodos y existían dudas sobre su estado físico. Ya no era tan explosivo como cuatro años antes, pero conservaba una arrancada extraordinaria y una capacidad de definición pocas veces vista en la historia del fútbol.
Su dominio fue absoluto: marcó ocho goles en los siete partidos que disputó. Anotó uno contra Turquía, uno frente a China y dos ante Costa Rica en la fase de grupos. En octavos de final marcó contra Bélgica, mientras que en semifinales volvió a aparecer frente a Turquía con el único gol del encuentro, el que clasificó a Brasil a la final.
Cuatro años antes había perdido una final y no estaba dispuesto a repetir la historia. En el Estadio Internacional de Yokohama, Ronaldo anotó los dos goles con los que Brasil derrotó a Alemania. Al terminar el Mundial se convirtió en el máximo goleador del torneo y fue reconocido como una de las grandes figuras de la competición, en una actuación que le dio a Brasil su quinto campeonato mundial.
Alemania 2006: el principio del fin
Su condición de leyenda ya era indiscutible. Ronaldo se había convertido en una referencia del fútbol brasileño y mundial. En aquella Copa del Mundo marcó dos goles en la fase de grupos, ambos ante Japón, y sumó otro más en los octavos de final frente a Ghana.
Con esas anotaciones se convirtió en el máximo goleador histórico de los Mundiales. Sin embargo, Brasil volvió a encontrarse con Francia y quedó eliminado en los cuartos de final.
Al final de su carrera, no quedaban dudas de que el mundo había presenciado a una auténtica leyenda de la Copa Mundial. Un fenómeno irrepetible, capaz de disputar 19 partidos y marcar 15 goles en el escenario más importante del fútbol. Su legado permanece intacto como uno de los mejores delanteros de todos los tiempos y como una de las grandes figuras en la historia de los Mundiales.