La historia se reactiva en el Estadio Azteca, ahora bajo el nombre de Estadio Banorte, con un partido que, pese a la ausencia de Cristiano Ronaldo, llenó el Coloso de Santa Úrsula. México y la Selección de Portugal tvieron en un duelo que funcionó como carta de presentación en el escenario mundialista, con ritmo constante, un poco de tensión y una lectura clara en la cancha.
Mexico y Portugal dejan todo, pero no el gol, en un empate 0-0 en el Estadio Banorte
El Azteca renace con un duelo cerrado y sin concesiones
La Selección de México y su similar portuguesa sostuvieron un empate sin goles durante casi todo el encuentro en la reinauguración del Estadio Banorte, en un partido que se jugó con intensidad constante, pero sin un dominador claro. El balón, con momentos de control alternado y sin que alguno lograra imponer condiciones de forma definitiva.
Portugal encontró en la posesión su principal vía para inclinar el juego. La entrada de Vitinha modificó el ritmo en el medio campo, mientras Bruno Fernandes se mantuvo como eje en la generación, con intentos por conectar en los últimos metros que no terminaron por traducirse en opciones claras, hasta su salida en el minuto 80.
Del lado mexicano, los movimientos desde el banquillo buscaron sostener el orden y responder en transición. Ingresos como el de Julián Quiñones y los ajustes en el último tramo apuntaron a un cierre más agresivo, en un partido que nunca perdió ritmo, incluso con múltiples cambios en ambos equipos.
El partido encontró sus momentos más claros en acciones puntuales. Portugal avisó primero, con un disparo que terminó por estrellarse en el poste, en lo que fue la aproximación más peligrosa del primer tiempo. La jugada marcó el tono de un equipo que buscó desde la posesión, pero que no logró traducir ese dominio en ventaja.
México respondió en el tramo final, impulsado por el ingreso de Armando “Hormigol” González, que le dio un nuevo aire al equipo y encendió el ánimo tanto en la cancha como en las gradas del Estadio Banorte. Al minuto 82 llegó la jugada más clara para el conjunto mexicano, en una acción que rompió líneas y puso a prueba a la defensa portuguesa, sin lograr concretarse.
Los últimos minutos concentraron la mayor carga emocional del encuentro. Aunque el partido mantuvo una intensidad constante desde el inicio, fue en el cierre donde ambos equipos soltaron más, generaron mayor peligro y dejaron las sensaciones más vivas de un duelo que nunca cayó en lo plano.
Los últimos minutos concentraron la mayor carga emocional del encuentro. Aunque el partido mantuvo una intensidad constante desde el inicio, fue en el cierre donde ambos equipos soltaron más, generaron mayor peligro y dejaron las sensaciones más vivas de un duelo que nunca cayó en lo plano.
El silbatazo final confirmó el 0-0 en la reinauguración del Estadio Banorte, en un partido que se jugó con intensidad, tuvo momentos de peligro en ambos lados y dejó sensaciones encontradas, pero sin contundencia frente al arco.