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El viaje como último destino: el Porsche 911 se viste de Louis Vuitton

Louis Vuitton y Singer, estudio de diseño radicado en California, reimaginan el clásico Porsche 911 en un proyecto que aúna artesanía, tecnología, precisión y mecánica.
dom 13 septiembre 2026 09:00 AM
El viaje como último destino: el Porsche 911 se viste de Louis Vuitton
. (Cortesía)

Cuando a comienzos de los años sesenta Ferdinand Alexander Porsche le presentó a su abuelo el diseño final del que sería el nuevo vehículo de producción en línea de la marca de automóviles que llevaba su apellido, no se imaginaba que solo cinco años después aquel coche se transformaría en uno de los símbolos indiscutibles del siglo XX. El Porsche 911, con su capó alargado, sus faros redondeados y su potente motor trasero, era también la demostración definitiva del poderío industrial alemán; esto es, eficiencia, tecnología, precisión y diseño.

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Hoy, ese ícono ha abierto un nuevo camino en una historia cargada de éxitos con la colaboración protagonizada por Louis Vuitton y Singer, estudio de diseño californiano dedicado a la reconstrucción, rediseño y reimaginación de los Porsche 911 construidos por la automotriz alemana en los años ochenta.

El proyecto, enmarcado en la filosofía The Art of Travel que ha caracterizado a la marca francesa desde su fundación, aúna artesanía, mecánica, alta relojería y un refinado cuidado por los detalles, y va acompañado de una nueva línea de ropa y accesorios que incluye maletas, bolsas, guantes, esquíes, zapatos, cascos para manejar e incluso una tabla de surf diseñada con la clásica flor Monogram de Louis Vuitton.

En primer lugar aparece el Porsche 911 Reimagined by Singer Classic, modelo emblemático de la firma y desarrollado a partir del chasis original del coupé 964. Vestido con tres de los colores más clásicos de Louis Vuitton -azafrán, azul cobalto y amarillo-, comparte protagonismo con el Porsche 911 Reimagined by Singer Classic Turbo, un descapotable en cuyo diseño participó Nicolas Ghesquière, director artístico de las colecciones femeninas de Louis Vuitton, y que aparece acabado en un tono blanco Calcaire Lutétien.

Los interiores de ambos modelos, revestidos en cuero color coñac y madera, reflejan el cuidado por el detalle, los materiales y la artesanía que comparten Singer y la maison e incorporan un reloj mecánico (que puede transformarse en un reloj de sobremesa) inspirado en el legendario Tambour que preside un cuadro de mandos en el que velocímetros, cuentarrevoluciones y otros indicadores también fueron rediseñados por los artesanos de Louis Vuitton para así poder acompañar al emblemático modelo de la marca.

"Esta colaboración ha sido una experiencia única de crecimiento mutuo. El proyecto nos ha aportado nuevas ideas y perspectivas frescas. Una colaboración fructífera que también ha puesto de relieve la sinergia y el entusiasmo que imperan en todos los departamentos de la casa", explicó Jean Arnault, director de relojería de Louis Vuitton, durante la presentación ante los medios de la colaboración entre ambas marcas.

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